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El aire comprimido en la neumática, se conoce como una porción de masa que usualmente se encuentra bajo una presión mayor a la de la atmósfera. Está destinado a ser utilizado como una fuente de energía, que al mismo tiempo puede ser almacenado para un momento posterior.

Durante el proceso de la compresión del aire, se pueden presentar impurezas tanto líquidas como sólidas, una parte de estos restos provienen del compresor y del vapor de agua. La otra parte incluye polvo aspirado y las partículas sólidas que se desprenden durante la instalación del mismo por causa de la oxidación.

Existen diferentes elementos que permiten la limpieza total del aire comprimido de manera que este pueda cumplir sus funciones adecuadamente, estos son los siguientes: secador, filtro, regulador de presión y lubricador. Todas y cada uno de estas piezas cumplen una función en particular, pero su denominador común es la limpieza total del aire para que este se pueda utilizar en los dispositivos neumáticos.

Para las empresas que trabajan con estos equipos, es necesario realizar el tratamiento correspondiente del aire comprimido, de lo contrario pueden generarse diferentes inconvenientes o consecuencias como: La reducción de la potencia y eficiencia de los equipos y herramientas neumáticas, incrementan los gastos de mantenimiento y reparación, generación de productos de baja calidad, etc.